Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Defensor del pueblo’ Category

Ha tenido que ocurrir algo realmente deleznable para que La Esfera se ponga de nuevo en marcha después de cerca de un mes. Lo lamento. Sin embargo, era necesario denunciar algo así. Hay pocas palabras en nuestro diccionario para expresar lo que en redacción sentimos ante situaciones como ésta. Es algo repugnante, despreciable, una infamia, un ultraje, da asco, repugna, daría lástima si no conociésemos la calaña de esta panda de cerdos endogámicos.

Son demasiado familiares en la tierra en que vivo (orgullosamente, a pesar de ellos). Tan pronto te destrozan un paisaje que habías disfrutado desde pequeño como te llenan el Mar Menor de medusas. A veces te hacen pasar vergüenza (propia y ajena al mismo tiempo) al ver en la calle a la gente apoyándolos, votándolos, pidiendo que los saquen de la cárcel. Es injusto no hacer distingos en este sentido, pues hasta en la hijaputez hay grados, y no es lo mismo cargarse una zona verde (que ya es gordo), que hacer lo que en el vídeo que facilito se nos muestra.

Es cierto que en el fondo es lo de siempre: un empresario que quiere ahorrarse dos duros, o ganárselos en su defecto. Una concesión pública. Una organización ecologista más o menos preocupada por el asunto. Lo que hace este caso realmente grave es aquello con lo que se juega. Al fin y al cabo es un esfuerzo que algunos, muchos, hacemos en el empeño de intentar hacer de éste, un mundo mejor. Vedlo.

 

Si se acaba demostrando (no creo que todo sea un montaje, pero esperemos a que hablen los Tribunales), seguramente tampoco ocuparía las primeras planas de todos los periódicos, así que espero que gracias a este blog se haga llegar a la gente esta especie de blasfemia contra la Tierra. Reaccionad, pijoh.

Read Full Post »

No hace mucho pude comprobar que en la página ¡No quiero trabajar! aparecía un post acerca de una propuesta fresca y ocurrente. Se trata de la última puja en eBay planteada por el usuario negropeleon. Consiste en que cualquier persona, en cualquier punto del planeta, pueda participar en una bella iniciativa: a cambio de un precio módico (entre 3 y 6€), dicho usuario promete tomarse un ‘cubata’, ‘chorro’, ‘tubo’ o ‘copa’, “generalmente de ron o whisky” (si se puja entre 4’50  y 6€), o bien optar, caso de que la desaceleración económica actual haya llegado a tales extremos que esto nos parezca caro, por pujar por que dicho usuario se beba una cerveza, probablemente un tercio (si se puja entre 3 y 4’50€). Todo ello siempre a la salud del adjudicatario de la subasta. El que gana la puja, claro.

Además, para que quede constancia de este compromiso, negropeleon se obliga, sin sobrecargo, por el mismo precio, a remitir una fotografía del momento en que dicha consumición se produzca al correo electrónico que sea facilitado por quien triunfe finalmente en la subasta. Aunque no lo dice en su bienintencionada proposición, La Esfera del Profano se ha puesto en contacto con el usuario negropeleon y ha dejado claro que no piensa utilizar la información facilitada (la dirección electrónica) con ninguna intención comercial. Por último, dicho usuario, huyendo de posibles engaños a los consumidores, en un gesto que le honra y le dota de honestidad, no hace una única oferta en este sentido, sino que pone a disposición de los internautas sucesivas e idénticas ofertas (“Si no ganáis la puja no te preocupes que saldrá seguidamene otro cubata a tu salud”, dice).

Siempre que una idea genial surge en una sociedad como la nuestra, al mismo tiempo aparecen críticos, menos constructivos de lo que se merecen estos proyectos altruistas. Es lo que ha pasado con el post al que me refería al comenzar este artículo. En ¡No quiero trabajar! han puesto el grito en el cielo. Llaman a negropeleon “gañán“, insinúan que lo único que persigue es beber a costa de los crédulos que pujen en la subasta (es tener poca confianza en la inteligencia los internautas), afirman que sólo pagaría por verle la cara al usuario de eBay, e incluso llegan al extremo de mentir descaradamente al decir que será negropeleon quien elija la consumición entre whisky o ron (quien escoge es realmente el que adquiere el producto, como no podría ser de otra manera).

No es nuestra intención comenzar aquí una guerra, ni una enemistad, con el creador de ¡No quiero trabajar! (nombre de web, que por cierto, nos da una idea de la filosofía del autor del post), no sabemos los móviles que lo impulsan: la envidia, la admiración mal entendida, la incomprensión ante la bondad de negropeleon… El único pronunciamiento que haremos en ‘La Esfera’ es que nosotros apoyamos incondicionalmente esta brillante idea. Nosotros pujaremos por “un cubata a tu salud“.

Read Full Post »

Hoy venimos a ponernos perfeccionistas y reivindicativos. Perfeccionistas con nuestros textos legales. Reivindicativos con nuestros legisladores. Algunos dirán que este artículo sólo es para consumo interno y que, a nadie que no sea un jurista, le puede interesar, mas yo digo, “acercáos, mirad, observaréis los errores que hemos heredado”. Porque es cierto que en nuestras leyes no es difícil observar términos, conceptos, proposiciones enteras que, a pesar de lo que pudiera pensarse, dicen algo muy diferente a lo que pensamos que dicen.

No pienso apuntar bajo en este sentido. Mi primer disparo contra las escopetas de feria legislativas va directa a nuestro preciado Código Civil (uno de los más perfectos ejemplos de prosa legislativa del siglo XIX, dijo nosequién). Tampoco es que haga falta bucear mucho en sus profundidades, comprobar las contradicciones entre artículos (623 y 629 v.g.). Ni mucho menos. Uno mismo puede abrir el Código y ya en su artículo 2 se encuentra la siguiente redacción:

  

Artículo 2

1.Las leyes entrarán en vigor a los veinte días de su completa publicación en el Boletín Oficial del Estado, si en ellas no se dispone otra cosa.
2. Las leyes sólo se derogan por otras posteriores. La derogación tendrá el alcance que expresamente se disponga y se extenderá siempre a todo aquello que en la ley nueva, sobre la misma materia, sea incompatible con la anterior. Por la simple derogación de una ley no recobran vigencia las que ésta hubiere derogado.
3. Las leyes no tendrán efecto retroactivo si no dispusieren lo contrario. 

 

 

Seguramente ni siquiera os habéis leído el artículo entero. Tampoco sabréis a qué me refiero. Claro, al primer vistazo nadie se percata. Vamos a restringir el campo de búsqueda de vuestro instinto:

 

2. Las leyes sólo se derogan por otras posteriores. La derogación tendrá el alcance que expresamente se disponga y se extenderá siempre a todo aquello que en la ley nueva, sobre la misma materia, sea incompatible con la anterior.

 

 

¿Qué nos está diciendo el artículo? Según la primera frase, que las leyes posteriores derogan a las leyes anteriores. Es lógico, así evoluciona la legislación, renovando lo que se va quedando anticuado, perfeccionando la ordenación de la sociedad. Pero ¿cómo sigue el texto? Dice literalmente que “la derogación (…) se extenderá siempre a todo lo que en la ley nueva, sobre la misma materia, sea incompatible con la anterior”.

Repetiré la pregunta. ¿Qué nos está diciendo el artículo?

Pues eso.

Un Cordial Saludo.

J.

Read Full Post »

Un nuevo récord había caído (incluyendo el 1 que saqué en lengua en sexto de EGB por un examen del verbo haber que no me estudié porque pensaba que me lo sabía de sobra, que para eso llevaba década y pico hablando castellano; e incluso el 2’75 en matemáticas de Bastida de cuando pensaba que si entendías las matemáticas no tenías que estudiar haciendo problemas en casa, porque ya las entiendes…). Por primera vez en mi historia personal, comprobé el jueves pasado (25 de enero) que mi calificación en la asignatura Filosofía del Derecho era de 0’00. Así, sin más. Veinte preguntas tipo test, cada errónea restaba un tercio de un acierto. Era el típico modelo de examen tipo test en el que había que rellenar una plantilla con un lápiz del dos en plan CEAN. Resultado: cinco aciertos y quince fallos. Increible. La sorpresa no acababa ahí. De los 118 alumnos presentados  a ese mismo examen, sólo 15 habían aprobado. La mayoría de los suspensos no pasaban del 1. Más increible aún.

Cuando el lunes 29 de enero acudí a la Universidad a realizar otro examen, encontré en el tablón de anuncios una curiosa pero esperada convocatoria: “El próximo Jueves día 1 de febrero habrá una reunión en el aula 1.16 para informar sobre las notas del examen de Filosofía del Derecho”. Pacientes pero expectantes, la Plataforma de Damnificados por el Catedrático R.H.M. aguardó a la fecha pactada para partirle la cara (esa era la idea inicial si en los diez primeros minutos de su charla informativa no rectificaba) a dicho profesor.

Cuando, en la mañana de la citación, ví al resto de mis compañeros, no pude sino ver tranquilidad en sus rostros. Debía tratarse de un error. No podía ser de otra manera. Y, en efecto, así lo reconoció el propio profesor al comienzo de su diatriba, ignorante del sufrimiento que estaba ahorrándose al rectificar su planteamiento. Lo que más inquietó al alumnado fue la excusa usada para explicar el generalizado error en las calificaciones. Bastante surrealista, en cualquier caso.

Siempre según la versión de R.H.M., tras la realización de la prueba, pasó las plantillas de respuestas a un miembro del servicio informático de la UM. Dicho miembro ha quedado siempre en el anonimato, comprensiblemente. Dos días después, R.H.M. ya tenía en su poder el resultado de cada uno de los alumnos presentados. Hasta aquí todo normal. Pero aquí se tuerce la cosa, precisamente. Tras observar los resultados, hay quien dice que R.H.M. sintió, literalmente “una honda decepción con la clase”, aunque más bien habría que hablar de ambos grupos de quinto de Derecho, pues la diferencia entre uno y otro era ínfima. Según el mismo, sin embargo, dudó existencialmente acerca de si había algún error, en él mismo, en los alumnos, o en el servicio de informática. Tras deshechar las dos primeras opciones (por ir abreviando), decidió acudir al servicio de informática a preguntar por el tipo al que había entregado los exámenes. Lógico por otra parte. Lo que allí encontraría cambiaría su concepción de todo el mundo que le rodea (exagero).

El susodicho personaje, el tipo que estaba, al parecer de prácticas, metiendo plantillas de exámenes en una máquina e introduciendo las claves para su corrección; quizá desencantado con el poco fuste de su trabajo; quizá porque le había tocado la quiniela; quizá simplemente porque había aprobado la última de sus asignaturas en febrero y había mandado todo a tomar por culo… en cualquiera de los anteriores casos, no simplemente había pasado de corregir bien las plantillas, no simplemente había dejado el servicio de informática para irse a una empresa en plan prácticas, no. El sujeto había, ni más ni menos, que dejado la Universidad. Sin más. Y su legado era ese: una mañana perdida para 103 alumnos en época de exámenes, un extraordinario caos creado en el servicio de informática de la UM, un profesor de filosofía (¡¡¡¡De filosofía!!!!) fuera de sus casillas y preguntándose sobre por qué pasan estás cosas… Como diría Chen, cuesta muy poco jugar con los sentimientos de la gente, y algunos, tras haber suspendido el parcial de Internacional, quizá no nos hacía falta ver un 0’00 en el primer final de febrero.

Tranquilos, la nota definitiva para un servidor fue de un 8’67 (fallé dos de las veinte preguntas). Otros no han tenido tanta suerte, y si bien con cuatros y pico, la cantidad de suspensos sigue siendo asombrosa. Sospecho que no será la última reclamación que recibirá este examen. En cualquier caso, dejo plasmada aquí mi queja, para que en el futuro sirva de testimonio de los terribles problemas que una sola persona sin ganas de trabajar, o con poca idea, puede causar.

Read Full Post »