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Archive for the ‘Cine’ Category

Pretendía hablar de la estelar aparición de un amigo (Guille, el del título del post) en un fabuloso programa de humor el pasado miércoles por la noche. Los auténticos seguidores fieles de La Esfera ya lo conocen, es el autor del testimonio en el que se basa el noveno post de este blog, de 4 de febrero de 2007,ese que hablaba de los disturbios en el derbi siciliano de la temporada pasada en el Calcio. Pues bien, en Muchachada Nui, en La 2 de TVE, nuestro colega tuvo sus otros quince minutos de protagonismo. Bueno, la verdad es que es bastante menos de quince minutos y fue la noche del Madrid-Barça, con lo que la audiencia no debió de batir records. Además según él mismo iba a aparecer en el primer capítulo de la temporada de Muchachada y hemos tenido que llegar hasta el quinto… En fin, disfrutadlo. Como muchos no lo conoceréis, es el tipo que apunta a Joaquín Reyes con una pistola y va vestido de traje:

Pero he empezado diciendo que “pretendía” hablar de esto. La razón de la expresión es que he podido comprobar hoy mismo algo que me ha indignado. Es una abominación. Es lo peor que le ha pasado al mundo, o al menos al cine, desde que hicieron un Espartaco posterior al de Kubrick. Va por la misma línea, pues en agosto al parecer se estrena en España una nueva película de Batman. Soy de los que opinan que cuando retomas personajes míticos, interpretados por actores míticos, da igual si el guión es mejor, si es más ajustado a la obra en la que se basa, si la película está mejor producida o si los efectos especiales son de piruleta. Y desde luego soy de los que opinan que cuando Jack Nicholson ha hecho un papel como el Joker del primer Batman de Tim Burton, da igual que el siguiente actor que lo interprete gane ocho óscars gracias al personaje. No debe hacerse. Está prohibido por alguna Ley Divina. ¿Cómo se atreven a volver a hacer un Batman contra Joker? ¿No hay más villanos en los comics de DC? El sucesor de Nicholson parece ser que es Heath Ledger (Ennis del Mar en Brokeback Mountain, actor fallecido recientemente). Obviamente no he visto el filme, pero he aquí el trailer:

En fin, no sé cómo lo veréis, yo creo que esto se merecería un boicot o algo así.

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En esta ocasión, dando una vuelta de tuerca más, voy a empezar hablando de partidas de ajedrez en el cine. Pocos temas más bloggeros que éste, y además concretamente en este caso puedo decicar este post al autor del Blog La Vela y el Vendaval, Miguelton, cuyo padre es profesor y jugador amateur del deporte de los escaques. No es que nos enseñara a jugar, porque ya sabíamos; nisiquiera a jugar mucho mejor, porque algunos ya jugábamos en el instituto a menudo por mero pique, y en clase tampoco es que fuésemos los alumnos más atentos del mundo. También puedo decir que consiguió que disfrutáramos aquellas clases que a priori no tenían por qué ser tan divertidas. Además supo transmitirnos suficiente técnica para pulir en muchos aspectos nuestro juego. Lo cierto es que pocas veces voy a poder brindar una dedicatoria tan fácil, y no voy a perder la ocasión de mencionar a quien nos hizo jugar nuestros primeros (y por mi parte únicos) torneos allá por primero de bachillerato.

No nos pongamos tampoco sensibleros, pues no voy a perderme hablando de los tiempos del Diego Tortosa. Tampoco voy a ponerme erudito en el tema ajedrecístico. Más bien voy a limitarme a describir un poco alguna escena y simbología del juego que tratamos. Aunque originalmente quería hablar de la partida que HAL 9000 gana en 2001, Una odisea del espacio, he estado investigando el tema y voy a dejar esa partida para otro post, refiriéndome en este caso a la partida que se da en Blade Runner entre Tyrell, el gran Creador de los replicantes, y Sebastian un diseñador genético o algo así, que es ayudado por el replicante Roy Batty, que es un poco el protagonista junto a Deckard (Harrison Ford).

No voy a contar mucho más de la película, salvo lo estrechamente relacionado con la partida (de hecho sí, así que si no la habéis visto, además de sentirlo por vosotros, os recomiendo que no sigáis leyendo). Lo importante es que Roy quiere hablar con Tyrell, sobre cómo vivir más tiempo, pero como dueño de la Tyrell Corporation, la fábrica de replicantes, por llamarla de alguna manera, no es que sea la persona más accesible, por lo que, siguiendo un plan preconcebido, Roy y Priss (Daryl Hannah) consiguen ir al domicilio de Sebastian, que casualmente tiene una partida de ajedrez a medio con Tyrell (entiéndase, Roy ve el tablero con la situación de la partida, se supone que está pendiente desde la última vez que se vieron, o que juegan por algún tipo de medio a distancia).

La ventaja aparentemente está en manos de este último, que conserva todas sus todas sus fichas salvo tres peones, mientras Sebastian ha perdido dos peones, un alfil y las dos torres. Además, ha tenido que sacar a su Rey de la comodidad de la fila 1 (lleva blancas), y está siendo seguido por la Reina y el alfil negros, que están en dicha fila. El Rey negro, por su lado, si bien tiene poca movilidad por la posición adelantada de los caballos blancos, está aparentemente protegido por el caballo, el alfil y los peones que lo rodean, de manera que tiene cierto margen para plantear una defensa sólida, aunque acaba de salir de un jaque “blanco”.

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La primera idea de Roy es adelantar la Dama blanca hasta f6 (sería jaque), pero Sebastian lo reprende (“No, el Rey come a la Reina, ¿lo ves? un fallo”, dice en la versión en español, aunque lo cierto es que el fallo lo es de traducción, seguramente han traducido Knight por “rey”, en vez de por “caballero” o “caballo”), porque perdería a la Reina.

En una escena posterior, Roy ha convencido a Sebastian para que lo lleve hasta Tyrell. En un ascensor de Tyrell Corporation, para acceder a su Dios, Roy utiliza esta partida como llave. En efecto, el replicante “sopla” al diseñador genético los movimientos que le llevan a la victoria, y éste se los transmite a su adversario a través de un interfono, para así llamar la atención de Tyrell, quien le invita a subir a su vivienda para discutir sobre cómo ha resuelto la partida. Los movimientos en concreto son: Df6 (tal y como el replicante había sugerido al mismo ver el tablero), Cxf6; Ae7++. En imágenes:

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Ya os habréis imaginado que esta partida no fue inventada por Ridley Scott, ni por Hampton Fancher y David Webb Peoples, guionistas de la película, ni por Philip K. Dick, autor de la novela en que se basó Blade Runner. No, estos movimientos se corresponden con la partida Anderssen – Kierseritzky de 1851, jugada en Londres. Es una de las más famosas de la historia, y ha sido estudiada en múltiples ocasiones por expertos en la materia. Si queréis ver una reconstrucción entera de la misma, podéis pinchar sobre el link que está dos líneas más arriba.

La relación entre estas jugadas y el contenido mismo del filme, o más concretamente, del momento de la película que hemos esbozado, es un tema manido en muchos foros de internet. Una curiosidad: en muchos comentarios hechos en otros blogs se dice que la simbología de todo esto está en el peón (replicante) que se convierte en Dama al llegar a la octava fila (tener una vida más larga, convertirse en humano). Sin embargo, podemos observar que en toda la partida que hemos observado no hay un solo peón que corone, y el que más cerca está de hacerlo está en la fila quinta, bastante lejos de su meta. Otra curiosidad: la partida que Roy utiliza como llave para conseguir saber cómo alargar su vida hace ya más de un siglo y medio que se conoce como “La Inmortal”.

Yo buscaría la simbología en otros paralelismos: Si en la película hacemos que el mate equivalga a la muerte de Tyrell a manos de Roy (ya está, ya lo he dicho, os dije que viéseis la película, ahora ya lo sabéis; de todas formas tampoco os he destrozado el final, cuando Roy muere ante Harrison Ford habiendo alcanzado más humanidad que las mismas personas que lo persiguen), puede entenderse entonces que Roy utiliza a Sebastian (Dama blanca) para llegar a Tyrell (Rey negro), ganando la partida y rebelándose contra su creador. El sentido de superioridad del replicante respecto al ser humano “genuino” se cristaliza cuando, partiendo de la jugada que era “un fallo” en la mente humana, se revela como decisiva para la victoria. Además, esta partida ha sido analizada desde el punto de vista del gran número de sacrificio de piezas que hacen las blancas para conseguir su objetivo final, lo que es en general bastante paralelo a lo que pasa en Blade Runner, pues los replicantes son “retirados” uno a uno hasta que sólo Roy consigue, en la última escena de la película y de una manera simbólica, obtener su alma humana.

 Hay otro clásico que guarda asombrosas semejanzas con la escena que analizamos. En El Séptimo Sello, de Bergman, un caballero y su escudero vuelven desde Tierra Santa a su reino (Suecia) tras participar infructuosamente en las Cruzadas. Al llegar sólo encuentran la peste, la locura, el caos… y La Muerte. La Parca se aparece ante Antonius Block (Max von Sydow) y le dice que ha llegado su hora. El caballero reta entonces a la espectral figura a una partida de ajedrez, partida que, además de servirle para ganar algún tiempo de vida, sirve como apuesta (si gana el caballero, vivirá; si pierde, su alma pertenecería entonces a la Muerte). Durante la confrontación, Antonius, como Roy, trata de desentrañar los misterios de la vida, del mundo, de la inmortalidad, de Dios. Ambos protagonistas ven cómo llega su final, y por medio del ajedrez, tratan de evitarlo.

Viendo las imágenes de von Sydow y de Rutger Hauer ante sus respectivos tableros, nos es difícil pensar que Ridley Scott no tuviera en mente a Block a la hora de configurar este momento de Blade Runner

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Con estas reflexiones acaba este pequeño análisis sobre el ajedrez en el cine sin olvidar que existen otras películas donde el juego cobra un especial protagonismo en toda la película o bien, en alguna escena significativa (La Tabla de Flandes, En busca de Bobby Fischer, Casablanca, la ya citada 2001, o incluso en X-men, donde Magneto y Charles Xabier juegan una partida en la celda del primero).

Sin duda, el milenario juego indio, introducido por los árabes en Europa, no está exento de una gran simbología que lo hace sorprendentemente visual, a pesar de que pudiera parecernos lo contrario. Al fin y al cabo, no deja de ser un intenso combate intelectual entre dos contendientes que en la gran pantalla, en las manos adecuadas, llega a adquirir un significado casi mágico. Místico.

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Peplum

En los últimos años se han podido ver diversas películas que retoman un antiguo género cinematográfico que durante años estuvo prácticamente olvidado. Se trata del peplum, un término nacido en los años sesenta, de mano de la crítica francesa. Dice la wikipedia que peplum es el nombre de una prenda de vestuario muy frecuente en tales filmes, la llamada latinizadamente “peplum” (del griego “peplo”), especie de túnica sin mangas abrochada al hombro.

fr-menu-peplum.jpgPara la crítica más entendida, las características del peplum están bien definidas. El rasgo diferenciador al hablar del género es que la temática utilizada es la antigüedad clásica. Dentro de este cajón de sastre situamos tanto películas de romanos, como las referentes a la guerra de troya o los más famosos héroes griegos. Algunos críticos también incluyen las películas bíblicas y aquellas otras sobre el Egipto antiguo. Otros, analógicamente, incluso afirman que el género que sustituyó al peplum en las taquillas, el spaguetti western, tomaba prestados numerosos rasgos propios del peplum. Finalmente, hay quien llega a decir que cualquier película de aventuras es heredero directo del peplum. Aquí entenderemos por tal sólamente las películas sobre la antigüedad grecorromana y las películas bíblicas en la medida en que aparezca en su argumento con la suficiente fuerza elementos de este ámbito (así por ejemplo Quo Vadis, pero no Los diez Mandamientos).

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Además de la temática, el esquema de un buen peplum es bien identificable. Los personajes principales son estereotipos del bien y el mal: héroe noble y fuerte, mujer buena y casta frente a mujer mala y seductora, y malo astuto con el que se enfrenta el héroe. El héroe destaca por las hazañas y pruebas espectaculares que magnifican su valentía y fortaleza. El villano, normalmente, es un tirano que oprime a la indefensa población civil, y el héroe es quien toma a su cargo la misión de luchar contra la opresión, por la causa de la libertad. El héroe viste generalmente un simple faldellín y no porta armas consigo; su gran defensa es su fuerza sobrehumana (aunque caben variaciones sobre este mismo esquema). En cuanto a el telón de fondo, el contexto histórico es maltratado. La exactitud y rigor históricos son sacrificados por la espectacularidad. Los anacronismos en cuanto a vestuario o armamento son frecuentes. En Quo Vadis los cristianos son martirizados en el Coliseo, construido tras la muerte de Nerón. Se mezclan episodios y personajes que no coincidieron en el espacio o en el tiempo, se inventan personajes, los elementos mitológicos no buscan la erudición, sino que se trata de cerrar bien la historia. Lo cierto es que un peplum exacto no habría triunfado como género cinematográfico. La Historia real no es redonda. No puede contarse en dos horas. La mitología tampoco, pues en general los mitos grecorromanos suelen estar ligados unos a otros, y es difícil contar un mito sin explicar los que están conectados con él y esperar que el neófito complete el puzzle por sí mismo. Además, y actualmente más que a mediados del siglo XX, la espectacularidad llena salas de cine, la verdad rara vez.

 El género nace oficiosamente en 1958. Antes había habido películas que podríamos calificar como peplum, pero con Hércules de Pietro Francisci se inaugura realmente. Reúne todos los elementos características del peplum, y su éxito dió lugar a una secuela del mismo director al año siguiente. Entre 1960 y 1966 se estrenaron al menos dieciocho películas con el semidios como protagonista. Algunos títulos que destaco (porque son muy ilustrativos del “rigor histórico” del peplum) son Hércules a la conquista de la Atlántida, de 1961; Hércules contra Sansón, de 1963; Hércules contra Roma, de 1964; Hércules contra los mongoles, de 1963; o Hércules en el centro de la tierra, de 1961.

espartaco_stanley_kubrick__443566.jpgHay grandes clásicos de estos años que se acercan más a la Historia real y con una calidad más que aceptable. Jasón y los Argonautas, El Coloso de Rodas, Ben-Hur, La Túnica Sagrada, La Guerra de Troya, Julio César, Antonio y Cleopatra, La invasión de los bárbaros, La caída del Imperio Romano, por supuesto Espartaco, o Los últimos días de Pompeya, que contaba entre su reparto con Fernando Rey.

A mediados de los sesenta  la modilla esta del peplum se va agotando hasta casi desaparecer. Salvo alguna honrosa excepción, como Furia de Titanes, de 1981 (con Harry Hamlin y Laurence Olivier, entre otros), hay que esperar hasta el año 2000 para vivir lo que se ha venido llamando como ‘el renacimiento del peplum‘. En este año se estrenó Gladiator, que recupera los elementos más esenciales del género, si bien con características nuevas: un presupuesto infinitamente más alto, gusto por los efectos especiales de alto standing, escasa o nula originalidad en los temas (los ejemplos más llamativos tienen un precedente claro)…

Exponentes de esta nueva hornada de peplum son la ya nombrada Gladiator; Troya,  de 2004; Alejandro Magno (Alexander), también de 2004; y la última muestra por el momento 300, de 2007. Podemos decir que, en ciertos aspectos, el género ha mejorado. Sin duda en espectacularidad (la tecnología avanza, los efectos especiales avanzan más), y en cierta ‘seriedad’ (ya no se dan los disparates que podíamos ver en algunas películas de los sesenta), lo que no es sinónimo de rigor histórico: En Troya Menelao y Agamenón mueren en la guerra, no al volver a casa; La historia de Gladiator en sí no se ajusta a la realidad; 300 merece un capítulo aparte (porque es la última que he visto y básicamente, junto a la semana santa y las reposiciones de cine bíblico, es la que inspira este post).

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El film está bastante bien contado, y puede ser la película perfecta para cierto tipo de público que busca la crudeza que la cinta ofrece. Sin duda es ejemplar como película épica, en ella se cuenta cómo unos héroes en franca inferioridad numérica son capaces de plantar cara al mayor ejército jamás formado, enfatizando especialmente las ideas de sacrificio por el grupo y de orgullo por la identidad propia frente al amalgama de culturas extranjeras. Su estética es deudora, sin duda, de su origen, el comic de Frank Miller (ver imágenes). Sus mayores lagunas son el rigor histórico (la batalla posterior a Termópilas no es Platea, sino Salamina; el armamento del ejército persa está bastante inventado, por no hablar del tipo de guerreros que aparecen, que el encargado de recursos humanos de dicho ejército bien podría ser cárdenas, el de los frikis de Crónicas Marcianas; la manera de tratar a los aliados de Esparta es bastante poco generosa: según wikipedia a los persas se enfrentó “un ejército compuesto por 300 hoplitas espartanos a los que hay que sumar otros 600 ilotas, pues cada espartano llevaba dos siervos a su servicio, 500 de Tegea, otros 500 de Mantinea, 120 de Orcómeno y 1.000 hoplitas del resto de Arcadia: 400 de Corinto, 200 de Fliunte, 80 de Micenas, 700 tespios y 400 tebanos, además de 1.000 focenses y todos los locros) y lo llana que resulta. El simbolismo es mínimo, y el propio director ha dicho que nadie debe buscar paralelismos con ninguna guerra de la actualidad: lo máximo que se puede sacar es que la cultura griega (europea) era mucho más normalica que la persa (asiática), es algo parecido a lo que se puede ver en El Retorno del Rey, donde se muestra la batalla entre hombres y seres de lo más diverso.

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En fin, el peplum, con sus defectos y con sus virtudes, parece haber vuelto. No hay que pensar que el cine es cíclico, sino que se enfrenta quizá al peor enemigo que ha tenido, y que no es la piratería, sino la falta de imaginación. Remakes, adaptaciones del comic y de la literatura en general, géneros que vuelven a resurgir una vez muertos… A nadie le extrañaría que el western acabase regresando (si no lo ha hecho ya, véase El último Samurai), o aún peor, las películas de Star Trek.

¿Mi película peplum favorita? La vida de Brian.

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Mucho se ha hablado acerca de este tema, pero a pocas conclusiones se pueden llegar si no se trata tranquilamente en un foro de opinión amplio y sensato como éste. La pregunta es sencilla: ¿Cuál es la mejor trilogía cinematográfica de todos los tiempos? Quizá este video (una escena de la película Clerks 2) pueda resolveros alguna duda…

Pero seguramente os deje igual (me pareció gracioso ponerlo, simplemente). Muchos pensamos que ninguna de las dos trilogías arriba referidas merecen ser entendidas como la mejor de la Historia. Podéis pensar en cualquier otra que se os ocurra: Matrix, Indiana Jones, Torrente, Rambo, Terminator, Regreso al futuro….

 Personalmente opino que la mejor trilogía del cine es, ha sido y será El Padrino, aunque hay gente que no opina lo mismo que yo, claro…

Y eso es todo. Un Cordial Saludo,

MaX

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Como un director el primer día de rodaje de una superproducción. Así de potente, de esperanzado, arranca este Blog. Mucho ha costado reflexionar sesudamente sobre si sería capaz de superar otros primeros posts (sin contar el de presentación) ya conocidos y que hablan de deporte, ya sea para comentar la “actualidad”, ya sea para proponer una sociedad alternativa regida por la tiranía del deporte espectáculo. Con estos precedentes, bien podría yo tratar el tema de la Champions, o la loable trayectoria de nuestro seleccionador.

 Con todo y con ello, y en aras de la originalidad, voy a tocar un asunto que ya está bastante manido (paradójico, ¿verdad?). Me refiero, como alguno habrá adivinado (aunque lo dudo), a la cuestión esta de lo que le pasa a los títulos originales de las películas de habla inglesa cuando llegan a esta entrañable y amada España. La tendencia actual es por todos conocida: Crash, Scoop, Match Point, Brokeback Mountain, Cold Mountain, Mystic River, Sleepers, Cinderella Man, Million Dollar Baby, Lost in Translation, Kill Bill (aunque lo de Tarantino es un tema aparte, claro), Collateral, Love Actually… Cualquier debería preguntarse qué pasó con el típico viejo que había en cada distribuidora cinematográfica española y que renombraba a los filmes cuando llegaban a sus manos. Pues bien, creo haber dado con la respuesta.

 Recordemos que existen ejemplos de grandes traducciones de títulos (joder, mientras escribo esto me doy cuenta de hasta qué punto es una chorrada): títulos clásicos como They Died with their Boots On (‘Murieron con las botas puestas’) o One Flew Over the Cuckoo’s Nest (‘Alguien voló sobre el nido del cuco’) eran traducidos sin complejos. Eran tiempos dorados para la traducción literal.

 Pero algo cambió. Se pasó del principio de literalidad al principio de ovalidad (ya sabéis, de ovo, lo que le sale de los huevos a alguien). No podemos achacárselo a una cuestión meramente temporal. Muchas veces se simultaneaban las traducciones literales y las “ovales”. La arbitrariedad se daba en películas de todo género, en el Western vemos Centauros del Desierto (‘The Searches’), Solo ante el peligro (‘High Noon’) o Dos hombres y un destino (‘Butch Cassidy and the Sundance Kid’); en la comedia, Granujas a todo ritmo (‘The Blues Brothers’) o Con faldas y a lo loco  (‘Some like it Hot’)son buenos ejemplos. No podemos olvidar el drama: La Ley del Silencio (‘On the Waterfront’), Pena de Muerte (‘Dead Man Walking’); ni el terror, con La Semilla del Diablo (‘Rosemary’s Baby’); ni siquiera el musical, con el paradójico caso (uno de los más sobrecogedores) de Sonrisas y Lágrimas (‘The Sound of Music’).

Con Alfred Hitchcock en ocasiones se cebaron. Su primera película The Lodger(el huésped), se tradujo aquí como “El enemigo de las rubias” (la película va de un tipo que va por ahí matando rubias, se caga la perra). Otros ejemplos son Lo Mejor es lo Malo Conocido, que viene del original “Rich and Strange”; Crimen Perfecto, de “Dial M for a Murder”; Recuerda, de “Spellbound” (que es algo así como “embelesado”); Atormentada, de “Under Capricorn”; Con la Muerte en los Talones, de “North by Northwest”… Personalmente pienso que el caso más curioso es el de Vértigo, bien traducida de la original Vertigo, pero que inicialmente se tradujo en España como “De entre los muertos” (¿por qué? el protagonista tiene vértigo, en eso se centra la trama, ¡y lo de “de entre los muertos” no tiene nada que ver con nada!, es fácilmente traducible, no creo que la censura tuviera algo en contra de la palabra “vértigo”… es un caso que no entiendo).

 Finalmente dedicaré la última parte de esto para hablar de tres sagas muy famosas. Sé que esto va a joder enormemente a muchos frikis, pero así es la vida. En primer lugar decir que Los Inmortales en realidad proviene de la original “Highlander”; La jungla de cristal (no lo adivinaríais), de “Die Hard”; por último (sentaos), Rambo: Acorraladoderiva en realidad de “First Blood” (os dije que os sentárais).

 Entonces, en suma, volviendo al principio, ¿por qué la tendencia actual a no traducir los títulos de las películas? Es bastante sencillo: Han despedido a quienes lo hacían antes. Por incompetentes.

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