Escalofriante es el testimonio que un amigo me ha remitido desde la ciudad de Catania, donde está trabajando. Como todos sabréis, en el encuentro que enfrentaba al Catania y al Palermo en la serie A italiana (fútbol, Elton, esto va de fútbol), lo que parecía que iba a ser un derbi isleño más acabó convertido en una batalla campal en el que por el momento ya hay 22 detenidos y un muerto. Mucho se hablará de esto en los medios, así que creo que la principal aportación que puedo hacer es transcribir aquí los momentos más sangrientos y morbosos de la narración de Guille, que vivió todo el tema este desde primera fila (una forma de hablar, no sé qué asiento ocupaba él).
Su relato empieza con su llegada al estadio del Catania con tres amigos españoles alrededor de las cuatro de la tarde. Como si de un campo argentino se tratara, parece que la gente ahí por lo general entraba sin pagar y quizá sin respetar el aforo máximo del sitio. Que se llenen las gradas para apoyar al equipo local cuando el vecino y eterno rival juega de visitante en tu casa, no es demasiado raro, la verdad. Tampoco resulta raro que en el maremágnum formado por la caótica entrada de muchedumbres de aficionados al mismo tiempo (y tras tres intentos policiales por hacerse con el control de la entrada al estadio) puedan verse peligrosos objetos como “navajas, botes, bengalas, e incluso pistolas, nadie te controla, nadie pide entrada…”.
A pesar del poco tranquilizador dato del “equipaje” que algunos habían llevado al partido, la primera parte parece que transcurre con normalidad. Gritos, cánticos, insultos (los normales en un partido de la máxima rivalidad)… nada se sale del guión esperado. No hay por qué sospechar lo que está a punto de pasar. Todo cambia cuando al comienzo de la segunda parte marca Palermo.
En este momento nos cuenta Guille que “los aficionados del palermo entraron al estadio, durante la primera parte estaban fuera o encerrados o donde sea, pero al marcar el Palermo, ellos entraron para marcarse una vacilada delante de todos nosotros. En ese mismo momento, una lluvia de bengalas y objetos les caen, pero gracias a una malla metálica (…) y una mampara de unos 4 metros, no les pasaba nada”. Y éste es el momento en el que un campo de fútbol al Este de la isla de Sicilia se convierte en un escenario vietnamita, balcánico, iraquí. Algunas muestras textuales: “[Un] segundo después, una especie de cohete cae al estadio, a la grada donde estábamos. Vemos que la gente empieza a correr y a alejarse del sitio donde ha caído el objeto. Instantes después una serie de estos supuestos cohetes caen sobre nosotros, y (…) [al respirar] ves que no son cohetes, que son bombas de gas lacrimógemo.” Es sólo el principio.
Nuestro corresponsal describe la reacción de la gente a continuación. “La gente empieza a llorar, sangrar y hasta quedarse sin sentido, desmayándose; el pánico entra en todos nosotros, el partido se suspende, los gases han llegado hasta el campo y los jugadores son afectados por el gas; nosotros (los españoles) intentamos subir a lo más alto del estadio para coger aire, intentamos llamar a amigos que también estaban en el estadio, en la misma grada que nosotros, pero en diferentes sitios, para ver si están bien o si les ha pasado algo (…), ellos también vivieron esta situación de locura y tercermundista; sigue cayendo alguna bomba más y la gente decide en masa salir del estadio: gran parte para irse a casa, pero también gran parte para dar de leches a los ‘polis’ que nos estan tirando el gas”.
La narración sigue, transformádose poco a poco en un ‘Mayo del 68′: “Estando en lo más alto del estadio vemos la calle, la gente cogiendo piedras, palos y todo lo que pueda hacer daño para atacar a la policia, en ese momento decidimos irnos del estadio porque la cosa se estaba poniendo fea y se iba poner peor; con miedo, pánico, y a la vez traquilidad al saber que el problema no era en el estadio, sino en la calle (…), llegamos a la puerta del estadio para salir, pensamos qué hacer: si salir corriendo o no. Esperamos unos segundos y un grupo de salvajes corren hacia un lado para arremeter contra la policia. Era nuestro momento. Salimos para el otro lado, a un paso más ligero de lo normal hasta llegar a una zona de aparcamiento donde la gente se dirigía hacia el lugar de donde nosotros acabamos de llegar para liarse a palazos contra la policía”.
Nuestro héroe semiciezano (semiguadalupeño) ya está a salvo, como los españoles atrapados en medio del conflicto, según nos ha confirmado el consulado español en Catania. ¿Pero qué pasa con el resto de la gente? ¿Cómo evolucionaron los acontecimientos? El relato de Guille continúa: “Una vez fuera del peligro [y lejos] de las inmediaciones del estadio y de la bronca (…), fuera de la historia de estos salvajes, nos vamos a casa. Durante la noche los incidentes han seguido y hasta ahora han matado a un policía con un paquete bomba, que le han tirado dentro del coche [en el que] se encontraba, una centena de heridos y unos cuantos detenidos, de los cuales tres cuartas partes son menores de edad.”
Y de una forma tan sencilla, una ciudad como Catania, europea, civilizada, y supongo que económicamente estable, se convierte en territorio comanche, una nube de humo y sangre tomada por una guerrilla urbana sin responsabilidades de ningún tipo y un pequeño ejército armado de porras, cascos, pistolas y bombas lacrimógenas (lo cierto es que no sé cómo van los carabinieri, o como pijo se llame la policía de Italia, pero supongo que no llevarán margaritas y pompones de animadora): el mismo paradigma de la desproporción de fuerzas que se ve en zonas del planeta con problemas de verdad.
No sé a dónde mierda va a ir a parar este mundo.
Yo tambien estoy consternada y profundamente indignada. Este asunto de la violencia en el Calcio, el futbol italiano, ya tenia advertencia. Es un asunto que ya tiene tiempo y las autoridades no han hecho nada para evitarlo. Es una lastima por el policia que murio. No esperen que haya mas victimas.
Sono soltanto e semplicemente sicialiani mafiosi, sono fatti cosí (anche se penso che è pazzesco tutto quello ch’è sucesso). Catania europea y civilizada?? Devi andare lí a comprobare che anche in Italia, Africa comicia doppo degli Appennini. Impara un po…
Nada, a partir de ahora ni poemicas ni mariconás ni hostias: para ligar u ganar audiencia me tautaré una efigie de Ronaldiño en el culete
[...] seguidores fieles de La Esfera ya lo conocen, es el autor del testimonio en el que se basa el noveno post de este blog, de 4 de febrero de 2007,ese que hablaba de los disturbios en el derbi siciliano de la temporada [...]